martes, 31 de agosto de 2010

MI PRIMER DÍA EN LA UNIVERSIDAD DE SAN BUENAVENTURA

Por lo regular muchas veces nos preguntamos cómo será ese día, cómo es la metodología de trabajo, cómo debe ser el comportamiento; son algunas de las cosas que se nos ocurre, yo no fui la excepción, el nerviosismo y la inexperiencia se apoderaron de mí. Fueron muchos los pensamientos y sensaciones que me abordaron, por casi tres años estuve pensando que se sentiría estar en una etapa que conozco pero no he vivido, la mayor sorpresa que me llevé fue que antes el profesor me esperaba y ahora yo espero al profesor.


Entrando en detalles, me acosté el día anterior con muchas preguntas, expectativas de vida y proyección de la misma. Casi no pude dormir de la emoción que tenía, pero entre tantos pensamientos y el correr de los minutos me quedé dormido de la ansiedad. Madrugué como nunca en mi vida estudiantil, lo cual me pareció muy raro de mi parte, llegué a la universidad no tan desubicado como cualquier primíparo en su primer día, gracias a la compañía de mi novia, quien estuvo acompañándome a cada salón de clase.

La timidez me acompaño todo el día, cuando me tocaba la presentación en cada clase, me preocupaba por las cosas interesantes que aportaban todos mis compañeros y saber que los hechos más trascendentales o experiencia de mi vida son muy pocos, teniendo en cuenta el tiempo que pasé prestando servicio militar, además de todo eso me paso algo muy charro y fue que por los nervios que tenía se me fue la voz en una de esas presentaciones y para que no se dieran cuenta del despiste me toco improvisar con otra cosa que no tenía nada que ver con eso.

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